SEXXXYBLOOD: Perfil Público (ejercicio de clase). 48


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Trabajo de Sara G, sobre “Lo público y lo privado” para la Universidad de Bellas Artes de Barcelona (UB).

En un patio comunitario (privado pero a la vez muy público), encontramos un espacio de unos 25 m cuadrados, delimitado únicamente por líneas marcadas en el suelo, hechas con cinta de carrocero, al más puro estilo Dogville.
Una especie de casa invisible cuyo interior compuesto por comedor-cocina, aseo y dormitorio, es completamente visible para los que se encuentran fuera de ella. Dentro, dos actores conviven, desde el despertar hasta la hora de acostarse. Se trata de escenificar un día en la “intimidad” de su casa. Se comportan normalmente, pero todo lo que hacen puede ser visto y juzgado por los vecinos y las casas colindantes y no solo eso, la situación ha sido filmada, colgada en la red y distribuida por diferentes redes sociales. Sus vidas intimas se tornan públicas por decisión propia aunque parecen no darse cuenta. Piensan en voz alta. Sus palabras son tweets de sus pensamientos.
De esta manera, de un modo metafórico se abre la reflexión acerca de lo público y lo privado y lo que esto significa en relación a la intimidad, que cada vez parece ser más inexistente. Con la aparición de las nuevas tecnologías, primero los móviles que nos obligaron a estar localizables en todo momento. Y ahora Internet con sus comunidades y sus redes sociales (Facebook, Twitter, Youtube…) a las que sin pensarlo lo más mínimo agregamos a gente a la que por la calle ni saludamos, pero en cambio les permitimos ser espectadores de nuestra vida, mostrándoles continuamente nuestros movimientos, gustos, fotografías de familia y un largo etc. Algo funciona mal. Somos como concursantes de Gran Hermano siempre expuestos, y lo más sorprendente de todo es que nadie nos fuerza a ello, somos puros exhibicionistas que no parecen percatarse. Lo preocupante no es tanto que exista alguien que nos observe, lo verdaderamente escalofriante es que si alguien quiere hacerlo no tan solo puede, sino que además, se lo servimos en bandeja de plata. Pero la culpa, si es que realmente existe un culpable, no es de la tecnología si no del uso inconsciente que hacemos de ella. Al parecer, seguimos haciendo distinción entre Internet y el mundo real. Creo que nos escudamos en la idea de que no es más que una especie de juego y eso hace que no nos lo tomemos tan en serio y no seamos consecuentes con nuestros actos. Pero no hace falta más que pensar un poco para comprender que no existe tal diferencia. Internet es tan real como la propia realidad.

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