Hacer de nana, psicóloga y solucionarle la vida a alguien para que te elija solo tiene un resultado: terminar como la eterna amiga cariñosa o la opción secundaria. Entregar todo sin recibir nada tiene un nombre y se llama sobredar. Detrás de este patrón hay un miedo profundo al rechazo que te lleva a aceptar un lugar que no mereces en su vida.
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