Dejar de culpar a los demás empieza por reconocer que tú también tomaste decisiones desde el miedo, desde tus carencias y desde tus lealtades familiares. No es castigarte: es hacerte cargo con honestidad y recuperar el control de tu vida. Equivocarte también forma parte de ser humana, y aceptarlo es el primer paso para sanar tu relación contigo misma.
Deja de CULPAR a los demás, tú también te EQUIVOCASTE

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