El dolor de que no te elijan duele, pero la pregunta real es por qué dejaste de elegirte tú. Aquí entiendes cómo empezaste a aceptar lo que antes jamás habrías aceptado, y por qué ahí nace la verdadera sanación. Tu autoconcepto se reconstruye cuando vuelves a ti, no cuando esa persona regresa.
Deja de preguntar por qué no te ELIGIÓ y vuelve a ELEGIRTE

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