Si llevas años repitiéndote “qué tonta fui” o “me lo merecía”, eso no te hace crecer: te mantiene atrapada en el pasado. Aprende a dejar de ser tan dura contigo misma y a reconocer tus errores sin volverte tu propia enemiga. Hablarte distinto es el primer paso para dejar de estar en guerra contigo y empezar a trabajar tu autoconcepto.
Deja de ser tu propia ENEMIGA y empieza a hablarte distinto

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