Repetirte “qué tonta fui” o “me lo merecía” no te ayuda a crecer, solo te mantiene atrapada en el pasado. Aprende a hablarte de otra manera y a reconocer tus errores sin castigarte por ellos. Tu autoconcepto cambia cuando cambias la forma en que te hablas a ti misma.
No te hables mal por tus errores, reconócelos y AVANZA

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