Cuando llevas mucho tiempo pidiendo que algo cambie y nada cambia, es normal preguntarte dónde está Dios. Anastassia Sfeir comparte que ella también dejó de creer y también le ha hablado a Dios desde el enojo y desde el dolor. Habla con Él desde donde estás, no desde donde crees que deberías estar.
Si estás sufriendo y Dios no responde, háblale desde el ENOJO

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